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Hubo un momento a principios de este año en el que parecía que el mercado del arte había perdido el equilibrio tras tres años de descenso de las ventas y aumento de los costos generales, la preocupación por las políticas comerciales del presidente Donald Trump y los conflictos mundiales, como la guerra entre Israel y Hamás.
Las galerías cerraban, se fusionaban o exploraban modelos de negocio alternativos, recortando personal y artistas. Al menos 14 galerías han cerrado, y otros cinco comerciantes de lujo han clausurado una de sus sucursales.
Las casas de subastas no han sido inmunes. Sotheby’s arrastraba deudas considerables y el otoño pasado acudió a ADQ, el fondo soberano de Abu Dhabi, para recibir una inyección de casi 1000 millones de dólares. Hace poco, Christie’s integró su departamento independiente de arte digital —creado poco después de la venta en 2021 de un Beeple NFT de 69,3 millones de dólares— en su división de arte del siglo XXI, a medida que se desvanecía el impulso del metaverso.
Pero de las cenizas, algunos olieron la oportunidad. Se están abriendo galerías más pequeñas en Nueva York, Los Ángeles y Londres. Las casas de subastas también han apostado agresivamente esta temporada para conseguir piezas importantes, que incluyen un inodoro de oro (la puja empieza en 10 millones de dólares), un raro cuadro de Frida Kahlo (estimación máxima: 60 millones de dólares) y obras de arte de los patrimonios del heredero de los cosméticos Leonard Lauder, el magnate hotelero Jay Pritzker y la filántropa Cindy Pritzker, además de los coleccionistas Robert F. y Patricia G. Ross Weis.


6 months ago
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